La guerra como oficio
Los mercenarios (del latín merces, - eris, "pago"), son soldados que luchan o participan en un conflicto bélico por su beneficio económico y personal, normalmente con poca o nula consideración en la ideología, nacionalidad o preferencias políticas con el bando para el que luchan.
Generalmente se les menciona como asesinos a sueldo, criminales apátridas, sicarios, etc. Cuando el término mercenario se usa para referirse a un soldado de un ejército regular, se considera normalmente un insulto a su honra.
El soldado, que representa a su nación, está dispuesto a luchar por una causa que es de su comunidad o país. Sin embargo, el mercenario lo hace solamente con ánimo de lucro. De ahí que a los mercenarios se les conozca también como soldados de fortuna.
No obstante, el soldado que lucha exclusivamente por su ideología o por su nación en términos históricos es un fenómeno bastante reciente que tiende a desaparecer. Así, los ejércitos de levas son un fenómeno de finales del s.XVIII y principios del XIX que se extiende hasta hoy. No obstante, ésta tendencia tiende a desaparecer o más bien se empieza a hibridar en un modelo transitorio en el que mercenariado y patriotismo convergen sin demasiadas contradicciones.

Empresas militares privadas
Las empresas militares privadas son compañías que ofrecen logística, mano de obra y otros servicios para fuerzas militares. Sus contratistas son civiles autorizados para acompañar a las tropas en el teatro de operaciones.
Se puede argumentar que las fuerzas paramilitares bajo control privado son funcionalmente mercenarios, en lugar de guardias de seguridad o asesores. Sin embargo, los gobiernos nacionales se reservan el derecho de regular el número, naturaleza de su función y armamento de semejantes fuerzas privadas, aduciendo que no se encuentran empleadas en el frente de batalla en favor de las actividades militares, por lo que no se pueden considerar mercenarios.
Si los empleados de este tipo de empresas se involucran en las actividades militares de forma activa, normalmente se les puede considerar mercenarios, y sus empresas empleadoras pueden llamarse compañías de mercenarios. Tres de estas compañías, que los medios de comunicación consideraron compañías mercenarias en los años 1990 fueron:
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- Executive Outcomes Angola, Sierra Leona (cerrada el 31 de diciembre de 1998)
- Sandline International, Papúa Nueva Guinea, Sierra Leona (cerrada el 16 de abril de 2004)
- Gurkha Security Guards Ltd, Sierra Leona.
- S.G.S.I. Group, Ruanda, (durante 1997)
- Blackwater Worldwide, USA
- Actualmente el principal accionista de Blackwater opera principalmente desde Xe Services, ofreciendo los mismos servicios que la anterior empresa, debido a los problemas judiciales que se le plantearon tras un tiroteo y consecuente muerte de civiles inocentes por parte de empleados de Blackwater Worldwide durante el periodo que siguió a la invasión de Irak por las fuerzas armadas de los EEUU.
En 2004, el negocio de los mercenarios obtuvo un considerable impulso debido sobre todo al empleo de compañías privadas militares por parte de los Estados Unidos y otros miembros de la coalición para trabajos de seguridad en Iraq. En marzo de 2004, cuatro empleados de la empresa estadounidense «PMC Blackwater» que vigilaban un almacén de suministros de alimentos fueron atacados y asesinados en Faluya. En unos incidentes cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, los asesinatos y el subsiguiente descuartizamiento de los cuerpos se convirtieron en el principal argumento usado por el gobierno estadounidense para llevar a cabo la batalla de Faluya que tuvo lugar poco más tarde y que se saldó con cientos de muertos.
Las compañías militares privadas suelen ser vistas con desagrado por las Naciones Unidas (aunque a pesar de ello, la misma ONU ha usado de sus servicios para dar apoyo logístico en Africa.
En un informe sobre las PMC (private military companies) efectuado por el ministerio de asuntos exteriores británico y publicado en febrero de 2002, este ministerio hace notar que la demanda de servicios militares por parte de la ONU y de organizaciones internacionales podría significar que el empleo de semejantes empresas es más barato que el uso de tropas regulares por parte de los países miembros. En todo caso y a día de hoy, tras considerar el uso de empresas privadas militares como apoyo de las operaciones de Naciones Unidas, el ex secretario general, Kofi Annan, tomó la decisión de prescindir de éstas.
Tomás Moro en su Utopía, abogaba por el uso preferente de mercenarios en lugar de los ciudadanos. Los mercenarios bárbaros empleados por Utopía estaban inspirados en los mercenarios suizos.
Aproximadamente en el mismo periodo, Nicolás Maquiavelo argumentaba contra el uso de ejércitos de mercenarios en su obra maestra, «El Príncipe». Su razonamiento era que la única motivación del mercenario era su paga, por lo que este tipo de soldados no estaría dispuesto a correr el tipo de riesgos que podrían dar la vuelta a una batalla pero que podrían costarle la vida. Él creía, lógicamente, que los ciudadanos con un apego real a su nación estarían más motivados para defenderla, lo que les convertiría en mucho mejores soldados.
Existe en la actualidad una revista especializada ostensiblemente escrita para mercenarios, llamada «Soldier of Fortune (Soldado de fortuna)» donde se ofrecen y se demandandan servicios de éste tipo.
(Fuente Wikipedia)
Enlaces:
http://www.buscafortunas.com/actual/al-qaeda-cia.htm
http://espaalibre.wordpress.com/2010/05/04/

Ex-miembros del Rhodesian SAS C squadron en Irak.


